DIARIO PARA MARI CARMEN Nº46
Una rosa
Mª Carmen, casi cada día tenía una rosa que yo le regalaba, era un costumbre que desde hace mucho tiempo la venía practicando en parte porque me gustaba regalarle rosas y en parte como un ritual que se adquiere al cabo del tiempo.
La historia parte de un día de San Jordi que le regalé un ramo de 24 rosas que fui a comprar al Mercado de las Flores en Mercabarna, ese ramo creó un rito que cada día o casi cada día Mari tenía una rosa natural en sus manos, unas eran compradas, la mayoría, pero algunas y no me arrepiento de decirlo las cogía de algún rosal que sobresalían a la calle y donde más de los jardines de los hoteles o centros oficiales, de los jardines públicos afirmo que nunca corté una rosa. Puede parecer poco ecológico el cortar una flor, pero el acto
de entregarla y ver la cara de Mª Carmen me compensaba el cargo de conciencia de cortarla.
La pena es que ahora no puedo ni quiero cortar ninguna rosa, no sabría a quien regalársela.
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