DIARIO PARA MARI CARMEN Nº 149
Cuento nº 4
En lugar no muy lejano, vivía una princesa que le gustaban mucho las rosas, pero no unas rosas cualquiera, le gustaban rojas. Su esposo eternamente enamorado de ella, cada día le traía una o varias rosas que ella guardaba en preciosos jarrones unas, y las otras las secaba a la sombra y en ausencia de corrientes de aire, con estas últimas adornaba libros, jarrones y múltiples objetos más.
Cada rosa que su esposo le traía era una prueba de amor más que le daba, cada rosa que la princesa guardaba era una prueba de amor que ella recibía.
Cuando la princesa se marchó para siempre dejó sus rosas en sus jarrones o colgadas donde ella las secaba y allí siguen para siempre y su esposo cuando las mira no puede por menos recordar cuantas le regaló y por qué se las regaló, lo único que sabe es que cada una de ellas representan un momento de cariño o de amor eterno y cada pétalo de cada rosa tiene su historia o su por que, por eso las sigue conservando esperando algo que no se podrá repetir ni igualar: volver a querer como ha querido a su princesa.
La princesa este donde este sabe que siempre habrá una rosa roja para ella cada día y cada instante mientras su esposo pueda recordarla o mirar una de sus rosas.
Este cuento no tiene colorí colorado, pues la historia no se ha acabado, mientras su esposo viva el cuento continuará...
8-marzo-08
