Una sonrisa

Una vez más no puedo por menos de recordar tus ganas de vivir, de sentir y de amar para ti y para los demás, esto viene a cuento de una de las veces que fuimos al médico, ¡fueron tantas!, el doctor creo recordar el Dto. Vázquez, era de un pueblo de Alicante, muy cerca de donde había nacido tu padre, el abuelo Roque, creo que era de Almoradi, total que hablando del pueblo de tus padres a los dos se os pasó el tiempo sin hablar de t u enfermedad y ni a é ni a ti se os ocurrió el pensar en el primer problema que te había llevado allí.


Yo si me di cuenta pero te veía tan feliz, hablando de una zona que tu también conocías que opté por callar, la anécdota es que salimos al pasillo para irnos sin resultados, ni tratamiento ni enfermedad, al llegar al rellano de salida hacia la planta baja tanto el doctor como tu no pudisteis por menos de reír en voz alta y volver a la consulta para lo que habíamos ido.


Esto demuestra la importancia que tu le dabas a tu enfermedad, tu querías vivir y punto. Esta visita la recordábamos cada vez que íbamos al Vall d'Hebrón y mira que fuimos veces, hoy la he recordado con un compañero de trabajo al hablar de ti, de tu sonrisa y de las risas que en ocasiones se daban como circunstancias de trabajo. Para mi en ocasiones son buenas, pero después no puedo por menos de añorarlas y de recordar como se daban estas ocasiones.

Hoy no he podido por menos de sonreír al recordar al Doctor Vázquez y a ti en ese día

Agustín 11-octubre-08