Días de vinos y rosas
También los hubo, hubo días de vinos y de rosas, hubo días muy felices, momentos de felicidad imposibles de olvidar, con nuestros hijos, con la familia, con los amigos, días que no querías que terminaran, que quisiera que duraran 48 horas y no 24, días de armonía y sintonía con todos y en especial contigo mismo, esos días son difíciles de no recordar: los bautizos de nuestros dos hijos, las reuniones familiares de celebraciones, los aniversarios de los abuelos, las reuniones con amigos en casa o fuera de ella, los días en Garcibuey, las tardes a solas con Mª Carmen, enfin esos momentos que cada uno tiene en su cabeza y que no quieres que pasen al olvido, esos días de vinos y de rosas, donde parece que se para el tiempo, donde tu quisiera que no pasara.
El recuerdo de esos días en ocasiones te hace seguir y pensar que a pesar de todo en algunos momentos fuimos muy felices, que en algunos instantes conseguimos olvidar las penas, esos momentos son los que me hacen vivir.
Agustín 20-noviembre-08

No los olvides nunca, esos momentos son la esencia de todo el tiempo que disfrutastes de ella y de cuanto os rodeaba.
Dicen que no se puede vivir del pasado, y es cierto pero el pasado es imprescindible para seguir viviendo el presente.
Un saludo