Para mi hijo Agustín en el día de su santo

En mi huerto te crié,
y con cariño
tus raíces regué,
para que te hicieras grande,
fuerte y hermoso a la vez,
y ni el viento ni el mal tiempo
no te pudiera mover.
Me diste frutos hermosos,
que mucho saboreé,
y un cobijo muy grande
ahora en mi vejez.
En verano a tu sombra
en la que yo me senté,
y en tiempos de lluvia,
en tus ramas cobijé,
en primavera sus flores
que su aroma sentiré,
en el otoño sus hojas
color oro las veré,
y cuando estén el suelo
con cariño cogeré.
Este es mi hermoso huerto,
que con cariño crié,
y a mis ochenta años,
aún sigo creyendo en él,
siempre pendiente de ellos
y de sus brotes también,
para que sus frutos sean
hermosos y tiernos a la vez.

Tu madre: Teresa Iglesias Abad. En Garcibuey a 28 de agosto de 2011